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Nuda vida y colonialidad

by Nahuel
diciembre 10, 2025
in Voces del Sur
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Nuda vida y colonialidad
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Por Rafael Agacino

O. Introduccion.

Este ensayo incursiona en las posibilidades del concepto nuda vida propuesto por Agamben[1] para comprender los sentidos que adquiere la vida humana en el momento neoliberal de la colonialidad. Tambiรฉn, en este mismo contexto, insinรบa el rol activo de la tรฉcnica de mercado como dispositivo capaz de configurar un orden biopolรญtico y una subjetividad que, incoadas por el neoliberalismo, se han extendido en muchas sociedades latinoamericanas. Toda la discusiรณn asume un lugar geopolรญtico de enunciaciรณn que busca relevar la relaciรณn centro-periferia y las condiciones sociopolรญticas que han facilitado la violencia de los โ€œunosโ€ respecto de los โ€œotrosโ€, pero tambiรฉn, un lugar epistรฉmico de enunciaciรณn por cuanto la asunciรณn de la dualidadcartesiana, que escinde razรณn de existencia, legitima ideolรณgicamente tanto esa violencia como su reproducciรณn al margen de todo control social. Se trata entonces de una multiplicidad de sujetos en conflicto permanente y separados por fronteras interiores que, en el devenir histรณrico, unas veces aparecen explรญcitamente como arreglos jurรญdico-polรญticos y en otras como fronteras invisibles que asoman bajo el manto de prรกcticas y costumbres dominantes. El concepto nuda vida nos guiarรก hasta su lรญmite, pues, como veremos, bajo el momento neoliberal de la colonialidad, la incontrolable lรณgica del mercado puede ir mรกs allรก de aquรฉl y exceder su contenido en el mismo acto en que abole al sujeto humano.

  1. La colonialidad como categorรญa de una modernidad geopolรญticamente situada.

El diรกlogo iniciado a fines de los aรฑos ochenta del siglo pasado entre los investigadores del sistema-mundo, los postcoloniales y los decoloniales, ha sido fructรญfero para inducir un cierto giro en la comprensiรณn de la modernidad. ร‰sta, mirada ahora desde la periferia, en particular desde Amรฉrica Latina y el Caribe, permite configurar una idea de Europa y de Amรฉrica como dos territorios de un mismo proceso en que la modernidad ya no es el paradigma รบnico de comprensiรณn ni de los acontecimientos ocurridos en los territorios y cuerpos conquistados ni del orden profundo que subyace a las coyunturas del mundo actual. En efecto, las investigaciones decoloniales han articulado una visiรณn del devenir histรณrico que va de la conquista y el rรฉgimen colonial a las repรบblicas constituidas a inicios del siglo XIX, que releva una continuidad histรณrico-cultural que muestra que la emancipaciรณn polรญtica no fue seguida por una emancipaciรณn del paradigma moderno europeo. En efecto, esa โ€œliberaciรณnโ€ fue inspirada y se hizo en nombre de ese mismo ideario europeo moderno, y por ello, el paradigma europeo seguirรก reproduciรฉndose en y por medio de las nuevas instituciones de las novรญsimas repรบblicas; el marco ideolรณgico de fondo del rรฉgimen colonial no fue abolido por las revoluciones independistas ni tampoco por el curso del desarrollo republicano posterior. 

Esta perdurabilidad es lo que los estudios decoloniales denominan la colonialidad y que nos permite comprender el proceso de modernidad como una conjunciรณn histรณrica modernidad/colonialidad. Serรก la preeminencia de un cierto orden jerรกrquico dado por la racializaciรณn (Quijano, 2014), y la asunciรณn de una razรณn determinada por el dualismo cartesiano y el desarrollo de las ciencias, las que configurarรกn lo que hemos llamado aquรญ la multiplicidad del ser dรณnde no todos son tan iguales, aunque formalmente la modernidad asรญ lo declarase. La colonialidad perdurarรก y se reproducirรก como โ€œcolonialidad del poderโ€ y como โ€œcolonialidad de saberโ€, para sintetizarse luego, en la โ€œcolonialidad de serโ€ (Maldonado-Torres, 2007).

Lo que aquรญ se sostiene es que si la consolidaciรณn de las repรบblicas en el siglo XIX o el desarrollismo el siglo XX, fueron momentos de ese devenir histรณrico, el neoliberalismo es el tiempo actual de la colonialidad y รฉsta ha dado un carรกcter singular al capitalismo dependiente latinoamericano.

  • La estructura de la gubernamentalidad colonial. Primera aproximaciรณn a la nuda vida.

Es posible adentrarnos en la idea de la colonialidad y su estructura recurriendo a los anรกlisis sobre la constituciรณn del poder que se hacen desde los propios territorios conquistados y colonizados: en particular recurriremos como base a las visiones de Dussel y Fanon. El primero, porque nos ofrece una aproximaciรณn รฉtica que permite distinguir un โ€œyoโ€ y un โ€œOtroโ€ en tanto polos de una relaciรณn de conquista y resistencia, y el segundo, porque releva con fuerza inusitada la โ€œexperiencia vรญvidaโ€ de lo que es ser un condenado cuya existencia en el orden colonial queda por debajo de la โ€œlรญnea del serโ€: el โ€œnegroโ€, reducido a la condiciรณn de โ€œno serโ€.


Dussel plantea que el sujeto que llega a Amรฉrica es el โ€œยดego conquiroยด, el yo conquistador [que] es el fundamento prรกctico del ยดyo piensoยดโ€ cartesiano y que deriva de la experiencia prรกctica de dominaciรณn de otros pueblos (Dussel, 2011: 19). Es este sujeto el que confirma su yo imponiรฉndose como el agente dominante en la jerarquรญa del poder colonial. En el otro extremo, reducido a la inhumanidad, Fanon expone al condenado de la tierra, al damnรฉ, que, por debajo de la lรญnea del ser, es puesto en el lugar de la negaciรณn absoluta (Fanon, 2009: 42). Y entre ambos, el indio, aquel habitante de Amรฉrica al que Bartolomรฉ de las Casas concibe como hijo de Dios y por tanto humano, pero en un estadio de barbarie del cual sรณlo puede emerger cristianizรกndose[1].

Sobre esta base se estructura el orden biopolรญtico de mediados del siglo XVI en las indias. En poco mรกs de cincuenta aรฑos se va consolidando una estructura de relaciones de dominaciรณn entre conquistadores e indios โ€“ los actores del trauma de la conquista- y mรกs tarde, entre conquistadores, indios y esclavos negros, partรญcipes del rรฉgimen colonial de producciรณn. Se trata de un todo articulado por un sistema de relaciones de poder entre el ego conquiro y el indio, entre aquรฉl y el damnรฉ, y entre indios y negros. Pero tambiรฉn, aunque de una manera mรกs difusa por lo menos hasta mediados del siglo XVI, entre el conquistador y los โ€œno sometidosโ€, conectados por una guerra latente o abierta pero permanente: el ego conquiro sabe de ellos, pero aรบn no conquista sus territorios ni sus cuerpos, y ellos, en resistencia mantienen su identidad โ€“ su โ€œyoโ€- y defienden las fronteras interiores que delimitan las tierras que habitan.

El Cuadro 1 resume esta configuraciรณn del ser, de su multiplicidad โ€“ no de su unidad como si se tratara del Uno– combinando la entrada รฉtica propuesta por Dussel con la lรญnea del ser propia del racismo sugerida por Fanon. Mirada desde el โ€œyo serโ€, es decir, desde el ego conquiro, es posible hacer comprensivo el orden biopolรญtico, el lugar polรญtico-cultural de cada sujeto, que se consolida en la Amรฉrica espaรฑola de fines del siglo XIV.

Este panorama de multiplicidad del ser colonial nos permite plantear una primera aproximaciรณn a la idea de la vita nuda en la colonialidad, la cual podrรก ser objetada por cuanto las categorรญas polรญticas de Agamben son desarrolladas y aplicadas en el contexto de un estado en forma organizado como un estado constitucional.  Es cierto: lo que hay en Amรฉrica Latina a mediados del siglo XVI dista con mucho de los Estados del siglo XVIII europeos y mucho mรกs de los Estados post primera guerra mundial, no obstante, mirando con atenciรณn, en el orden colonial ya estรกn puestas las figuras del soberano y el poder. Y aunque no sea posible de hablar de un estado de excepciรณn – por cuanto no rige el estado de derecho liberal-burguรฉs ni el derecho constitucional- la condiciรณn de interdicto que afecta a ciertas poblaciones nada puede envidiar al homo sacer romano, figura clave en la reflexiรณn de Agamben[2]. En efecto, aun cuando a los indios se les reconozca su condiciรณn humana y ostenten ciertos derechos, es decir, estรฉn por arriba de la lรญnea del ser, de todos modos, son โ€œinferiorizadosโ€, son una โ€œotredadโ€ encomendada al โ€œyo conquistadorโ€. Si hubiera una lรญnea continua entre zoรฉ y el bรญo, los indios estarรญan mรกs cerca del zoรฉ aunque no completamente reducidos a esa condiciรณn. Ni que decir del negro, ese no ser, que como esclavo llega a las plantaciones como pura bestia de trabajo; para el Estado y el papa, el damnรฉ no tiene alma y es una otredad cuya vida debe ser enunciada como pura naturaleza: como zoรฉ.

Naturalmente, indios y esclavos no pueden considerarse unos interdictos por excepciรณn como el homo sacer romano, pues su condiciรณn de inferioridad (indios) y de no ser (negros), es un estadio jurรญdico estructural no excepcional, pues es el modo en que estructuralmente se constituye el orden colonial fundado en la categorรญa raza. Si extrapolamos el concepto de Foucault, podrรญamos decir que se trata de una gubernamentalidad colonial, es decir, una administraciรณn de poblaciones fundada en una racializaciรณn diferenciadora al amparo de un entramado de leyes instrumentales (โ€œtรกcticasโ€) dictadas por el conquistador.

  • 500 aรฑos despuรฉs: El momento neoliberal de colonialidad/modernidad. Segunda aproximaciรณn a la vida nuda.

Siguiendo la lรญnea argumentativa de mรกs arriba, podemos ahora situarnos en el presente:  a medio milenio de la fundaciรณn del orden biopolรญtico colonial y a poco mรกs de doscientos aรฑos de la independencia que reconocemos como dos siglos de โ€œcolonialidadโ€. En este trayecto histรณrico, el capitalismo dependiente ha pasado por diversos momentos, configurando, sobre la base de diversos regรญmenes de acumulaciรณn y con mayor o menor sincronรญa estructural, las correspondientes instituciones polรญticas, sociales y culturales. Uno de estos momentos es el neoliberalismo que emerge sobre la crisis del patrรณn desarrollista de fines de los aรฑos sesenta del siglo pasado. Inicialmente, aparece como un puro proyecto econรณmico, pero prontamente se muestra en plenitud:  como un nuevo orden polรญtico-social y cultural. El continente, sobre todo en el cono sur, entre los aรฑos setenta y ochenta โ€“ ex post crisis de la deuda externa-, iniciarรก un ciclo de contra revoluciones neoliberales, unas mรกs tempranas como el caso de Chile[1] y otras mรกs tardรญas como Argentina o Brasil.

En este devenir casi medio siglo โ€“desde los aรฑos setenta al presente- las reformas estructurales econรณmicas y culturales cambiaron no sรณlo las formas de reproducciรณn y fuentes de legitimidad de las relaciones de poder sino tambiรฉn a los propios actores del entramado social. Los principales paรญses se han incorporado de una manera singular a la nueva fase del sistema mundo, y en funciรณn de ello, han cambiado su estructura econรณmica y consecuencialmente su estructura de empleo. El efecto mรกs inmediato ha sido el cambio en la estructura de las clases.

En estas dรฉcadas en muchos paรญses de la regiรณn han desaparecido segmentos completos de la industria y el comercio a la par que el gran capital criollo se ha desarrollado al amparo de su transnacionalizaciรณn principalmente rentista. Como contracara, franjas completas de ocupaciones tradicionales han desaparecido y sustituidas por empleos precarios en los sectores de comercio mayorista, servicios y transporte y comunicaciones. Esto se ha traducido en una mutaciรณn de la propia clase trabajadora que ya en nada se parece a la clase obrera clรกsica tรญpica del siglo XX.

Esta radical mutaciรณn, sin embargo, ha ocurrido, salvo excepciones, en el contexto de un crecimiento continuo desde los aรฑos noventa del siglo pasado en adelante, lo cual ha permitido una integraciรณn masiva y permanente al comercio y consumo mundiales del empresariado y sus manangers, o al consumo y el crรฉdito internos, de las nuevas cohortes de trabajadores. Y dado que se ha tratado de un cambio estructural, tal inclusiรณn ha redundado, principalmente en los paรญses con mรกs tradiciรณn urbana e industrial, en cambios ostensibles en la subjetividad tanto del empresariado como de los propios trabajadores que, alejados de la vieja estรฉtica de la clase obrera minera-industrial, crecientemente se auto conciben como la โ€œnueva clase mediaโ€.

Pero el รฉxito econรณmico y cultural del nuevo patrรณn no ha estado exento de conflictos. En primer lugar, el carรกcter rentista โ€“ aprovechamiento de ventajas naturales y ambientales- del patrรณn de acumulaciรณn ha enfrentado recurrente y sistemรกticamente al capital con los pueblos originarios cuyos territorios y recursos son invadidos y esquilmados. La lucha de resistencia de los pueblos indรญgenas frente al capital transnacionalizado, a diferencia de las luchas de los trabajadores, ha sido radical y atravesada por la racializaciรณn. En segundo lugar, el crecimiento rentista se ha combinado con aumentos sistemรกticos de las tasas de explotaciรณn de la fuerza de trabajo, efecto directo de la flexibilizaciรณn del mercado de trabajo y/o de la reorganizaciรณn industrial vรญa fragmentaciรณn productiva (subcontrataciรณn). Estas condiciones han hecho que el mercado de trabajo se transforme en un mecanismo reproductor de la desigualdad, e incluso, del empobrecimiento para segmentos de ocupados precarios, pero nunca o casi nunca, en medio de movilidad social ascendente. Esta situaciรณn ha estimulado la emergencia de una masa flotante de braceros, campesinos, migrantes y juventud entrante/reentrante al mercado del trabajo que ha generado condiciones propicias para la lumpenizaciรณn por abajo.

Este proceso que podrรญamos llamar la gubernamentalidad neoliberal, ha ordenado las poblaciones de una forma bastante singular. Hoy, en el neoliberalismo el ego conquiro se viste de empresario transnacionalizado, el player de las grandes ligas del sistema mundo, mientras la fuerza de trabajo de los principales paรญses lo hace con los cรญnicos ropajes de unas โ€œnuevas clases mediasโ€. Mientras la burguesรญa monopรณlica del desarrollismo devino en empresario cosmopolita, la clase obrera que era su contraparte devino en pura categorรญa estadรญstica sin densidad subjetiva, calificada como tal sรณlo por las agencias de marketing segรบn el tramo de ingreso y la canasta de consumo.

Por otra parte, por bajo la lรญnea del ser, en momentos en que el racismo vuelve a manifestarse abiertamente con las migraciones masivas, los โ€œindiosโ€ de hoy despliegan como ayer โ€œmalonesโ€ resistiendo al capital en defensa de sus territorios, sus recursos y su identidad cultural fortalecida al liberarse de la etiqueta de campesinos. Entre todo, una masa urbana informe que sin referentes utรณpicos pero investida de un narcicismo extremo (un โ€œyoโ€ acentuado), remedo mediocre de las maras, circula entre el autoempleo y la delincuencia. No se trata del bandolerismo social de inicios del siglo XX, sino de una poblaciรณn incluida subjetivamente en el mercado, pero objetivamente excluida de la vida legal, una masa que comienza a crecer del microtrรกfico y de toda la estructura de empleos de la economรญa delincuencial.

El Cuadro 2 muestra con claridad que en el orden biopolรญtico neoliberal hay un locus de la โ€œciudadanรญaโ€, es decir, para los actores ubicados por arriba de la lรญnea del ser y que pueden participar en plenitud de la vida de la polis (de la polรญtica), y que, si no lo hacen, simplemente ejercen sus prerrogativas pues, a fin de cuenta, como afirma Friedman, son โ€œlibres para elegirโ€ (Friedman, 1980:10). En este orden racializado, sin embargo, los excluidos de facto โ€“ que no de jure– de ese locus de la polรญtica, aunque no del mercado, son, en primer lugar, la poblaciรณn afrodescendiente y los pueblos indรญgenas. La primera, con menos capacidad de resistencia en tanto tal, pervive en los mรกrgenes, mientras la segunda, sรณlo puede acceder a ese locus en la misma medida en que renuncia a su condiciรณn de naciรณn otra; en caso contrario, si insiste en la apertura de un locus polรญtico propio, es desechada o reprimida. En segundo lugar, una masa heterogรฉnea que vive en condiciones de precariedad โ€“con dรฉficits en sus medios de vida – y expuesta a una lumpenizaciรณn latente, a la que ingresa episรณdicamente y/o con la cual limita cotidianamente. En ambos casos, se trata de sectores expulsados del locus โ€œciudadanoโ€ situaciรณn que en el mundo liberal equivale a una expulsiรณn bajo la lรญnea del ser. Estos โ€œno ciudadanosโ€ de facto, los habitantes de las โ€œsociedades abiertasโ€, son referidas por Butler: โ€œ[โ€ฆ] hay โ€˜sujetosยด que no son completamente reconocibles, y hay vidas que no son del todo โ€“ o nunca lo son- reconocidas como ยดvidasโ€™โ€ (Butler, 2017:17).

De nuevo en un continuum entre zoรฉ y bรญos, el orden neoliberal pone a las โ€œclases mediasโ€ mรกs cerca del bรญos y a los pueblos indรญgenas, afrodescendientes y masas lumpenizadas mรกs cerca del zoรฉ. En el caso de los segundos opera la racializaciรณn cultural y/o la discriminaciรณn clasista; unos, indios terroristas, u otros, negros y mestizos pobres, delincuentes o flaites. Y en el caso de โ€œlas clases mediasโ€, los hijos del mercado y del libre emprendimiento, opera la integraciรณn material e ideolรณgica por el consumo y el crรฉdito. Es cierto, manifiestan cierto malestar con su lugar en la escala distributiva de placeres, pero se trata mรกs bien de expectativas desproporcionadas mรกs que de un desacuerdo con el modelo, por ello bien vale denominarlas โ€œaspiracionalesโ€.

La gubernamentalidad neoliberal al relevar el valor de la libertad individual por sobre toda otra consideraciรณn, es decir, por sobre otros valores como los derechos sociales, impone un cierto estado crรญtico en que escinde forma y contenido. En efecto, los derechos sociales (vivienda, salud, educaciรณn, medio ambiente limpio, etc.), son condiciรณn de toda vida civil, de la vida ciudadana, y es solo esa vida ciudadana la que puede aspirar a ejercer efectivamente el derecho a la libertad. En consecuencia, si el orden biopolรญtico, aun reconociendo los derechos polรญticos, no garantiza los derechos sociales, es decir, aquellos que permiten vivir la vida como ciudadano, entonces el derecho a la libertad se ha vuelto pura formalidad dado que su titular estรก inhibido de ejercerlo. O para decirlo de otro modo ยฟquรฉ importan la libertad de emprender y los derechos polรญticos a un famรฉlico?

Dirรญamos, con Agamben, en una situaciรณn de este tipo lo que hay es una condiciรณn mucho mรกs cercana a la vida nuda pero, ahora sin Agamben, dirรญamos que la vida nuda aparece no como consecuencia de un Estado de Excepciรณn sino producto de un estado en forma, un estado que se desresponsabiliza de la โ€œcuestiรณn socialโ€, es decir, se desentiende de su tarea de garantizar las condiciones mรญnimas de reproducciรณn de la vida para los segmentos โ€œprecarizadosโ€ de la poblaciรณn. En Amรฉrica Latina no sรณlo se trata de segmentos significativos de la poblaciรณn negra, de los migrantes o de los desplazados por conflictos internos, sino tambiรฉn de los pobres y pobres extremos o indigentes que abundan en las grandes ciudades latinoamericanas[1].

Mirado asรญ el asunto, en esta segunda aproximaciรณn, nos encontramos con una situaciรณn en que un estado en forma en su momento neoliberal, produce un orden biopolรญtico en que ciertas franjas de la poblaciรณn quedan expuestas a una condiciรณn potencial o efectiva cercana a la vida nuda. Y esta condiciรณn no resulta de una suspensiรณn de derechos que pone a los sujetos en un purgatorio jurรญdico. Pero, sรญ, como se ha dicho, la libertad y los derechos polรญticos se vuelven pura forma por cuanto sus titulares carecen de capacidades objetivas y subjetivas para ejercerlos, entonces las categorรญas de Agamben permiten una analogรญa mayor. Primero, podemos reafirmar que la proximidad a la vida nuda se origina en condiciones estructurales que perduran, y segundo, que esta proximidad se verifica no en un Auschwitz como experiencia concentracionaria sino en un territorio sometido y copado por la lรณgica de la ocupaciรณn, como una franja de Gaza. Allรญ ningรบn derecho se ha suspendido porque nunca hubo ningรบn derecho: la vida y la muerte son situaciones de hecho y no de derecho. Y sabemos que todas las grandes ciudades o las zonas rurales o selvรกticas de Amรฉrica Latina, tienen cada una su Franja de Gaza: una zona dรณnde la vida y la muerte penden de un hilo.

  1. El neoliberalismo exacerbado y el mercado total[1]. ยฟMรกs allรก o mรกs acรก de la vida nuda?

Pero podemos estirar aรบn mรกs la cuerda: incursionemos tanto en la superficie como en los bajos fondos del orden biopolรญtico neoliberal cuando el mercado se vuelto total. En la superficie, se verifica un orden que funciona, que funciona y perdura porque algรบn nivel de naturalizaciรณn en sentido literal รฉste ha logrado: sentido literal porque los propios cuerpos son portadores de los parรกmetros y algoritmos de ese orden. Sรณlo por esa condiciรณn, los cuerpos (y los cerebros) son el medio por el cual ese orden se reproduce espontรกnea e infinitamente. Pero, por otra parte, en los bajos fondos, es fรกcil advertir que los mercados no sรณlo pueden ser un espacio hรกbil para el crimen sea por la actividad o sea por las mercancรญas que en ellos circulan, sino tambiรฉn porque su propia lรณgica propicia el crimen y la perversidad misma. Y puestas, asรญ las cosas, entonces, preguntarse por el sentido que tiene la categorรญa nuda vida en estas condiciones se vuelve clave. En lo inmediato, para indicarnos el destino ineluctable de toda vida y tal vez ella no sea sino otra manera de nominar ese momento sin Dios que hizo temblar a Heidegger[2], o bien, estirando mรกs la cuerda, simplemente sirva para mostrar que la realidad actual la desborda.

  • El individuo de mercado o la descualificaciรณn del sujeto. El ser como mรกquina biolรณgica.

Desde Adam Smith se ha supuesto que el orden de mercado – su equilibrio- es resultado inintencionado de miles de acciones de intercambio entre sujetos que se conducen segรบn sus propios fines. Asรญ tambiรฉn en Hayek y su catalaxia (Hayek, 2015: 87). Mientras Smith con la parรกbola del carnicero aconsejaba una รฉtica individual, tal vez un poco ruborizado por cuanto la virtud pรบblica derivaba de mรณviles egoรญstas, para Hayek no hay pudor, incluso para impugnar cualquier correcciรณn de vicios pรบblicos apelando a bondadosas consideraciones igualitaristas; รฉstas no harรญan mรกs que distorsionar el orden natural de los mercados libres. Entre el liberalismo de Smith y el de Hayek hay una distancia sideral; mientras uno intenta deshacer las trabas semifeudales, รฉl otro trata desmontar el estado del bienestar y toda regulaciรณn restrictiva de la libertad, de la libertad de mercado.

El sujeto paradigmรกtico de mercado es un individuo libre, propietario y que se conduce racionalmente intentando maximizar su bienestar personal. Cualifica las mercancรญas segรบn sus preferencias y/o la rentabilidad de la inversiรณn en cada una. Para este homo economicus los objetos materiales, inmateriales o servicios personales que adquiere son una exterioridad, unos medios de los cuรกles se sirve para realizar sus fines. Hasta antes del consumo, de su uso, le son indiferentes en sรญ mismos pues en la circulaciรณn mercantil son sรณlo valores, valores de cambio, no valores de uso.

En el umbral del neoliberalismo exacerbado, sin embargo, de sรบbito todo se vuelve mercancรญa y por tanto todo circula como valor en mercados multiplicados. En ese umbral comienza la paradoja del ser neoliberal: una conectividad que, desarrollada como nunca antes, lo vuelve cada vez mรกs dependiente de todos, pero a la par cada vez mรกs insular en medio de una atomizaciรณn (individuaciรณn) creciente. Todo se vuelve exterior y cualitativamente indiferenciado pues la mรฉtrica del valor es la cantidad; solo nuestro ego y su capacidad pensante nos salva de la indiferencia reinante y nos otorga una aparente relaciรณn privada con las cosas; un espacio de virtual soberanรญa en un mundo cosificado en el cual, lo sepamos o no, somos sรณlo cosas para otros seres tambiรฉn reducidos a cosas. (Debord, 2015: 52-53).

En este mundo de cantidades vivimos; es el mundo del valor, del espectรกculo. Y si bien no se sabe si somos o no felices, aunque la angustia y la violencia latentes parezcan decir lo contrario, lo que sรญ se sabe es que somos eficientes; lo ratifica el hecho que nos reproducimos.

Pero nos reproducimos en un sin sentido. Por ejemplo: entro a una pizzerรญa estรกndar, hago la fila y enfrentado al trasero de una pantalla, el joven dependiente pregunta mi nombre -por cierto, no por intimidad ni empatรญa- luego por el combo 1, 2 o 3 de mi preferencia, y sobre la marcha, en una mecรกnica secuencia interactiva, me ofrece por $1.500 otros ingredientes, por $800 unos โ€œpalitos de ajoโ€, por otros $800 un litro y cuarto de bebida, o bien por los mismos ochocientos, unos vasitos de heladoโ€ฆ. Despuรฉs del ritual me siento a esperar se vocee mi nombre. Es el mismo guion para los que me precedieron y serรก el mismo para los que sigan, y asรญ todo el dรญa; es el formato del negocioโ€ฆ Si no fuera por la efectividad de la transacciรณn โ€“ yo comprรฉ y el vendiรณ- se dirรญa que es un diรกlogo de sordos. Y lo es.

Un murciรฉlago es capaz de atravesar un bosque utilizando su radar; para รฉl todos los obstรกculos detectados fuera de su res extensa deben eludirse y lo hace con eficiencia. No sabe – ni le importa- si se trata de un arrayรกn o un pino, si es bosque nativo o producciรณn silvรญcola; lo que importa es que es un bosque y lo cuantifica con su mรฉtrica sensorial. Del mismo modo recorro a paso rรกpido el paseo Ahumada desde Alameda a Plaza de Armas en pleno lunes a las 13:30 horas; eludiendo el gentรญo no tropiezo con nadie y llego a la hora a la plaza; no me encontrรฉ con nadie, aunque en realidad no vi (reconocรญ) a nadie ni nadie me vio (reconociรณ). Lo mismo pasรณ al subir al metro y luego en la conexiรณn modal cuando subรญ al bus: ni siquiera vi al conductor ยฟTendrรกn todavรญa choferes estos buses?

En el bosque humano que habitamos son indistintos unos y otros; sabemos cรณmo atravesarlo, pero incapaces de reconocer sus matices. Cada vez mรกs interconectados, cada vez mรกs incomunicados. Si no fuera por la contaminaciรณn acรบstica, serรญa un revival del cine mudo. La sociedad ya no es una malla de relaciones sociales sino una estructura reticular de interacciones vacรญas de sentido. Y si la riqueza de la vida estรก dada por la multiplicidad de las relaciones sociales, en estas circunstancias, la vida se ha vuelto pobre, pobre extrema. Ni la condiciรณn de precariedad que reclama Butler para conjurar la vita nuda es suficiente: sรญ, es cierto, requerimos ser asistidos, y en realidad lo somos muchas veces, pero casi nada de esa asistencia es plena de sentido; por el contrario, es la pura mecรกnica de la asistencia como la pura mecรกnica de las interacciones. En el extremo: en el internet de las cosas, โ€œmi soledad y pobreza son otra cara de una vida hecha pura desnudez. No hay Estado de Excepciรณn por lo cual debo estar mรกs acรก de la vita nuda, pero este estado de derecho, sin embargo, exacerba mi libertad โ€œliberรกndomeโ€ de los otros, separรกndome crecientemente de los otros; soy libre propietario de mis cosas, pero reducido a una entidad biolรณgica envuelta en un capullo de la matrix, como dirรญa cualquiera de las hermanas Wachowski.

  • Cuando el mercado es peor que un Estado de Excepciรณn. El ser descuartizado.

El 5 de julio de 2019 CIPER, un centro de periodismo investigativo se referรญa nuevamente al caso de las violaciones de los derechos de los niรฑos al cuidado del Servicio Nacional de Menores, SENAME[3]. Seรฑalaba esta vez, ademรกs, que tanto la jefatura superior de la policรญa civil (PDI) como el fiscal jefe de la Fiscalรญa Nacional, ambas instancias superiores del Estado chileno, en un notable abandonado de funciones habรญan ignorado el informe redactado por funcionarios respecto de 240 de los 241 centros del SENAME, investigados por peticiรณn de un fiscal regional, hacia un aรฑo atrรกs[4].

El informe reseรฑado por CIPER seรฑala que sรณlo en el aรฑo 2017 se verificaron 2.071 casos de vulneraciones graves de derechos contra los niรฑos; รฉstos se componรญan de 432 maltratos por parte de adultos, 1.265 maltratos entre pares, 53 maltratos por parte de familiares al interior de los recintos, 123 abusos sexuales cometidos por adultos y 187 abusos sexuales cometidos entre menores. (PDI, 2018: 225 y ss.).

El origen de este informe era consecuencia de una investigaciรณn de 1.313 muertes de menores ocurridas entre los aรฑos 2005 y 2016. Una verdadera tragedia en tiempos de paz. Para tener una idea de la magnitud recordemos que el Informe Rettig reconociรณ oficialmente 2.130 casos de vรญctimas mortales por violaciones de los derechos humanos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, los 17 aรฑos de Estado de Excepciรณn bajo Pinochet. En cambio, los 1.313 menores del SENAME, mueren en 12 aรฑos bajo condiciones de paz y vigencia de las instituciones democrรกticas. Para decirlo sin filtro: la democracia en menos tiempo, al 2106, ya habรญa cobrado un 61,6% de las vidas que la dictadura cobrรณ en todo su periodo. ยกQue duda hay que las instituciones funcionan!

Por cierto, ni todas las vรญctimas del SENAME ni todas las de la dictadura han sido aun completamente contadas, pero las del SENAME siquiera, como afirma Butler (2006:45 y ss.), han sido objeto de duelo: โ€œson vidas que no cuentan como vidasโ€ y no merecen ser lloradas.

Pero eso no es todo. Segรบn lo ha denunciado por el diputado Renรฉ Saffirio, las muertes han continuado entre el 2017 y la actualidad, y lo mรกs escalofriante, es que muchos de los cuerpos no han sido hallados. El mismo y otras fuentes han deslizado una posibilidad mucho mas perversa que una pura negligencia funcionaria:

ยซEs extraรฑo quรฉ habiรฉndose investigado 878 muertes de un total de 1.313, no haya formalizaciones, no haya responsables (…) No se sabe que ocurriรณ con ellos ni siquiera sabemos dรณnde estรกn sepultados sus cuerpos โ€ฆ si no sabemos dรณnde estรกn sepultados .. tampoco podemos pedir que se exhumen sus cuerpos porque podemos, razonablemente, pensar que esos cuerpos tambiรฉn fueron materia de trรกfico de รณrganos que no ha podido acreditarse por la opacidad con que se ha actuado en esta investigaciรณnยป.[5]

Y si detrรกs de las muertes de los niรฑos, niรฑas y adolescentes del SENAME efectivamente se oculta el trรกfico ilegal de รณrganos ยฟCรณmo entender esto?

En primer lugar, imaginรกndonos una organizaciรณn criminal compleja; un entramado en que participarรญan funcionarios del Estado y personal del sector privado, en particular de las cadenas mรฉdicas. Un complejo en que, por el lado de la oferta, se requiere no sรณlo contactar al demandante sino tambiรฉn disponer de una infraestructura ad hoc para raptar el cuerpo continente y extraer, conservar, transportar y entregar oportunamente el รณrgano, y deshacerse de los residuos. Y por el lado de la demanda, un comprador y/o receptor con medios suficientes para acceder al oferente y a una red que garantice un trasplante y tratamiento รณptimos. Todo por cierto clandestinamente, aunque lo mรกs probable, bajo algรบn manto legal al amparo de las cadenas clรญnicas formales y los equipos mรฉdicos respectivos.

En segundo lugar, imaginรกndonos un mercado perversamente singular no sรณlo por lo que se transa (retinas, corazones, riรฑones, etc.), sino tambiรฉn porque sus propietarios originales son forzados a โ€œdonarโ€ sus รณrganos, expropiados por terceros cuyo mรณvil, como en todo mercado, es el interรฉs propio. Es la industria de la muerte de unos para la vida de otros: para los que lucran (el expropiador) y para los que, por su condiciรณn privilegiada, pueden aspirar a burlar la muerte a diferencia de aquellos que aguardan un trasplante segรบn el lugar que ocupan en listas de espera infinitas de los hospitales pรบblicos.

ยฟPero cuรกl es el significado profundo de toda esta tรฉcnica catalรกxica?

Algo espeluznante. En este mercado no se transan esclavos para el trabajo o para servicios sexuales; tampoco niรฑos para adopciones ilegales ni es trata de personas ni โ€œde blancasโ€. Tampoco se asesina y se hacen desaparecer los cuerpos para inducir terror como en las dictaduras de los aรฑos setenta y ochenta del siglo pasado, o se mutilan los cuerpos para escribir en ellos el poder de mi fratria como interpreta Segato los crรญmenes de Ciudad Juรกrez (Segato, 2016: 80-81). Es algo peor; algo que no se puede pensar y en ese mismo acto reflexivo evaluarlo. Aun asรญ, arriesguemos la palabra.

Los expropiados en esta lรณgica ni siquiera son considerados zoรฉ pues sus cuerpos son simples soportes transitorios de un รณrgano viviente a extirpar que es el que interesa. Es el ser descuartizado que desaparece como tal al fragmentarse en รณrganos vendibles y los deshechos y residuos. Esta figura excede a la vita nuda misma pues el ser ha cesado de ser una totalidad viva susceptible de ser reducida a una condiciรณn animal. Por el contrario, es menos que animal; es pura y simple biomasa de la cual una fracciรณn de ella importa.

Aquรญ, las muertes no resultan de ningรบn orden biopolรญtico ni de una estrategia de gubernamentalidad o de Estado de excepciรณn alguno. Ni siquiera de un necro-poder (Mbembe, 2011: 46 y ss.) que quisiese administrar la muerte a travรฉs de una violencia destructiva. No.

Estas muertes resultan como simple consecuencia prรกctica de una racionalidad de mercado llevada a una zona en que la cosificaciรณn se ha vuelto total. Los expropiados circunstanciales transitan mรกs allรก del umbral de la vida nuda pues son comprendidos como continentes de piezas vendibles en el mercado de รณrganos y no de un mercado de seres. Sus muertes no interesan en sรญ y no tienen ningรบn significado ni como vรญctimas, ni como chivos expiatorios o medios simbรณlicos de terror y poder, pero ademรกs en ningรบn sentido son tampoco aptos para ser sacrificados. Sus vidas no sรณlo valen nada porque han cesado como sujetos polรญticos y habitan el limbo de la excepciรณn, sino principalmente porque serรกn reducidos a piezas y partes orgรกnicas, y a fin de cuentas, ninguna sociedad ofrece a sus dioses trozos de cuerpos sino guerreros, doncellas o carneros completos. Sus muertes son una pura circunstancia que exige el formato del negocio. Incluso mรกs: los traficantes y el entramado participante requieren que estas muertes pasen inadvertidas, que nadie reclame sus nombres ni sus cuerpos; que el silencio y la penumbra las cubran pues no se desea se conozcan ni como muertes ni como desapariciones. Es la condiciรณn de sustentabilidad de la red comercial y de la inversiรณn.

Este mercado, como dispositivo tรฉcnico de la necro-economรญa, resulta mรกs cruel que el propio Estado de Excepciรณn, mรกs perverso que cualquier campo y que cualquier concepciรณn biopolรญtica, pues no sรณlo asesina sino tambiรฉn viabiliza el lucro con partes y piezas humanas extirpadas de cuerpos trozados. Por ello, aquellas vidas manufacturadas con seres residuales de seguro, amรฉn del olvido, despliegan una densa bruma para ocultar las muertes y los desechos de aquellos que les sirvieron como proveedores de tiempo agregado.

  1. Conclusiones.

ยฟQuรฉ queda entonces de la vida nuda como categorรญa de inteligibilidad de la condiciรณn contemporรกnea? Mucho y poco.

Mucho porque nos ha servido para esbozar una interpretaciรณn geopolรญtica de la trayectoria del orden polรญtico-social de Amรฉrica Latina desde su momento colonial hasta el neoliberalismo del siglo XXI. En efecto, el continuum imaginado desde el zoรฉ al bio, ayuda a comprender la condiciรณn de cada una de las clases y sectores sociales que surgen de la combinaciรณn entre la lรญnea del ser y la distinciรณn รฉtica. En el caso de la estructura de relaciones consolidada hacia fines del siglo XVI, el orden jerรกrquico nos indica que la poblaciรณn esclava, los damnรฉ, estรกn en el polo de la vida nuda, habitan como โ€œno seresโ€, la โ€œotredadโ€ cuya vida no es sacrificable porque siquiera son reconocidos como humanos, son el homo sacer colonial. Los indios, sin embargo, se alejan de la negritud, pero nunca como para conformar la elite biopolรญtica dominante; no estรกn maduros para ese lugar y deben ser preparados, cristianizados. Lo importante es que este orden racializado no emerge de un Estado de Excepciรณn, de una ruptura de un Estado en forma. Mas bien รฉsta โ€œexcepciรณnโ€ es caracterรญstica del orden colonial y perdurarรก, bajo la gubernamentalidad colonial, hasta el advenimiento de las repรบblicas de inicios del siglo XIX.

Un anรกlisis similar con el orden neoliberal del siglo XXI. Aquรญ la estructura de poder del capitalismo dependiente, especialmente de los paรญses con mayor desarrollo industrial, permite distinguir la multiplicidad del ser con actores – clases y sectores sociales- diferentes que se configuraron sobre la base de los actores del siglo XIX. Aquรญ, la condiciรณn mรกs cercana a la vida nuda queda reservada para las poblaciones indรญgenas y afrodescendientes, mientras los sectores de trabajadores vestidos de โ€œclases mediasโ€, se ubican como una โ€œotredadโ€ por arriba de la โ€œlรญnea del serโ€ e integrada bajo condiciones mรกs benignas al orden biopolรญtico. Y al igual que en caso anterior, la proximidad a la zoรฉ no se origina en condiciones jurรญdicas de excepciรณn sino, en este caso, por dรฉficits de los medios materiales e inmateriales de vida (precarizaciรณn) que se requerirรญan para ejercer la libertad; su falta hace superfluo cualquier reconocimiento como ciudadanos libres.

En ambos casos, sin embargo, un sector goza de la vida plena y dirige el orden biopolรญtico por medio de diferentes dispositivos gubernamentales. Tambiรฉn, en ambos, se distingue un sector heterogรฉneo que si bien estรก sub-alternizado, forma parte de las masas que ejercen micro soberanรญas en espacios liberados – como en las fronteras mapuches del siglo XVI al XIX-, o bien, en las zonas de actividad marginal y/o de la criminalidad.

Pero tambiรฉn la categorรญa vida nuda puede ser llevada a su lรญmite, y luego, cuando el sujeto es orgรกnicamente fragmentado, simplemente es desbordada: el propio desarrollo de los dispositivos catalรกxticos y de la racionalidad neoliberal pueden absorber esferas mรกs profundas de la vida. En las sociedades mรกs desarrolladas, como hemos mencionado, es posible imaginar un horizonte hacia el cual se mueven el neoliberalismo y su lรณgica de acumulaciรณn.

En una primera aproximaciรณn, se puede imaginar una tendencia objetiva y subjetiva que descualifica a los sectores subalternos – aunque no exclusivamente, pues el espectรกculo los incluye a todos-, que los empobrece en proporciรณn directa al empobrecimiento de unas relaciones cada vez mรกs estandarizadas. Estos hijos del neoliberalismo exacerbado logran reproducirse con eficiencia, pero debilitando la semรกntica social de su vida, extraviando el sentido de vivir salvo el placer mecรกnico que les ofrece la dinรกmica del mercado. Para ellos, por decirlo de algรบn modo, la vida no estรก desnuda en tanto dรฉficit de medios, es nuda porque estรก vacรญa; por sus prรกcticas repetitivas paulatinamente se degradan sensorial, emocional y cognitivamente de modo que, por decirlo de algรบn modo, su vida sigue un guion escrito para biomasas de alma dรฉbil.

En una segunda direcciรณn, es plausible llevar la racionalidad y la lรณgica de los mercados a campos mรกs obscuros en que aparece la posibilidad del uso de dispositivos letales, pero para ningรบn fin polรญtico o socio-polรญtico, sino para la acumulaciรณn privada. Una necro-economรญa que requiere de la muerte, pero no trafica con ella. Aquรญ, como hemos dicho, la muerte aparece como una circunstancia que no interesa como tal, sino que se recurre a ella porque no hay otra forma de acceder partes humanas requeridas por el mercado. Esta espeluznante posibilidad โ€“ denunciada para el caso de los niรฑos del SENAME- hace que los cuerpos sรณlo sean continentes fรญsicos de las partes que interesan (algunos รณrganos), es decir, es muerte para el descuartizamiento. Los expropiados son reducidos a รณrganos y desechos, y por esa condiciรณn, quedan mรกs allรก de la vida nuda. Este desbordamiento de la categorรญa, un resultado prรกctico de la racionalidad de mercado permite afirmar que รฉste puede ser mรกs perverso y mรกs cruel que un Estado de Excepciรณn.

RA 18-07-2019

NOTAS:

1. Este ensayo fue redactado en julio de 2019 a propรณsito de un seminario dictado por el profesor Sergio Rojas denominado: โ€œNuda vida: la condiciรณn contemporรกneaโ€, impartido ese mismo aรฑo en la Facultad de Filosofรญa y Humanidades, Universidad de Chile.

2. Principalmente en Agamben (2016: 18 y ss,).

3. Se trata del famoso debate teolรณgico entre Bartolomรฉ de las Casas y Juan Ginรฉs Sepรบlveda en torno a si los indios de Amรฉrica eran o no seres humanos. La Junta de Valladolid se realizรณ entre los aรฑos 1550 y 1551. Para Ginรฉs Sepรบlveda, estos pueblos sin religiรณn, y consecuencialmente sin alma, no podรญan ser considerados hijos de Dios y, por tanto, tampoco seres humanos.

4. El homo sacer es el sujeto en condiciรณn de vida nuda, es decir, โ€œa quien cualquiera puede dar muerte pero que es a la vez insacrificableโ€ (Agamben, 2016:18).

5. Como se sabe Chile ha sido paradigmรกtico. El experimento chileno arrancรณ de los escombros dejados por el golpe de estado de 1973 y se extendiรณ hasta inicios de los aรฑos ochenta; luego sobreviviรณ a una severa crisis mundial recurriendo a ajustes heterodoxos, y ya entrada la dรฉcada de los aรฑos noventa, se vistiรณ de democracia al cuidado de una coaliciรณn de ex golpistas y franjas de la izquierda conversa. Su รบltima etapa โ€“ la pax neoliberal como la denomina Gaudichaud (2015)- ha sido exitosa pues, a pesar de las numerosas contradicciones propias de su madures, aรบn mantiene incรณlume las bases polรญtico-institucionales, econรณmicas e ideolรณgicas del credo neoliberal.

6. Segรบn CEPAL en 2018 en Amรฉrica Latina (considerando 18 paรญses): 182 millones de personas estaban en condiciรณn de pobreza y 63 millones de aquellas en condiciones de pobreza extrema (CEPAL, 2019:21).

7. El concepto โ€œmercado totalโ€ es de Hinkelammert (Hinkelamert 1987:167 y ss.)

8. Esta es la sensaciรณn que transmite Heidegger al referirse a la โ€œausencia de Diosโ€ en el diรกlogo con un periodista del diario alemรกn Spiegel (Heidegger, 1996).

9. Vรฉase https://ciperchile.cl/2019/07/05/jefatura-de-la-pdi-y-fiscalia-nacional-entramparon-durante-meses-el-dramatico-informe-sobre-abusos-en-el-sename/,  acceso el 11 de julio de 2019.

10. Segรบn la PDI en el aรฑo 2018 la poblaciรณn residente estable y permanente en esos 240 centros era de 6.844 personas mรกs 594 en condiciones de pre-egreso. PDI (2018: 170).

11. Vรฉase https://www.t13.cl/noticia/nacional/saffirio-pide-renuncia-larrain-y-desliza-hubo-trafico-organos-caso-sename, acceso el 16 de julio de 2019.

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