
Este libro analiza la profunda crisis sistémica que atraviesa Estados Unidos, comparándola con procesos históricos de declive de imperios como el romano y la Unión Soviética. Los autores, Wim Dierckxsens y Walter Formento, argumentan que el auge del capital financiero improductivo sobre el trabajo productivo es la causa fundamental de esta «Perestroika» estadounidense.
La obra realiza un recorrido histórico, examinando cómo la transición entre trabajo productivo e improductivo ha marcado el ascenso y la caída de diversas civilizaciones a lo largo de la historia. Se analiza también la experiencia del socialismo real y su colapso, destacando el papel del gasto militar improductivo.
El libro profundiza en el caso estadounidense, desde su auge basado en la producción hasta su actual dominio financiero rentista. Se explora el crecimiento del crédito y el capital ficticio como factores que exacerban la crisis. Un punto central es la pugna interna en la oligarquía estadounidense entre el globalismo financiero y el continentalismo/nacionalismo, que se manifiesta en diversos ámbitos, incluyendo la guerra económica y la política.
Se examinan eventos recientes como la crisis financiera de 2008, la Gran Depresión del Siglo XXI iniciada en 2020, y la guerra de «Big Data» entre las corporaciones tecnológicas. La guerra comercial entre Estados Unidos y China es analizada en detalle, incluyendo el concepto de intercambio desigual y el creciente desafío chino a la hegemonía estadounidense.
Los autores plantean la controvertida hipótesis de que la pandemia de COVID-19 podría ser parte de una guerra biológica y una cortina de humo para la crisis económica subyacente, con intereses globalistas potencialmente involucrados. Se analiza la polarizada elección presidencial de 2020 y la creciente amenaza de desintegración de los Estados Unidos.
Finalmente, el libro establece paralelismos con el fascismo del siglo XX, sugiriendo que las fuerzas globalistas podrían estar desarrollando características similares. Frente a este panorama, los autores abogan por una transición hacia un orden mundial multipolar y pluriversal basado en la paz, la cooperación entre naciones y la primacía del valor de uso, destacando el potencial de iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda. El libro concluye con un llamado a construir una nueva civilización.


