Por EPP/ LA COMUNIDAD
A un nuevo aniversario de la partida del compañero Dante Campana, levantamos su memoria no como un gesto ritual ni nostálgico, sino como una necesidad política urgente.

En tiempos de fragmentación social, precarización estructural y desarticulación del tejido colectivo, su figura vuelve a interpelarnos desde el presente: ¿Cómo reconstruir hoy un/a sujeto popular capaz de transformar la realidad?
Dante Campana no fue únicamente un dirigente de los estibadores de San Vicente. Fue, ante todo, un constructor de organización en condiciones adversas, un militante que comprendió que la lucha sindical no podía reducirse a la negociación económica, sino que debía proyectarse como una disputa por el poder, por la conciencia y por el sentido de comunidad. En un contexto marcado por la ofensiva neoliberal postdictatorial, su práctica apuntó a recomponer lo que había sido destruido: la unidad de clase, la solidaridad activa y la capacidad de acción colectiva.
Su legado sindical se sostiene en una convicción clara: la fuerza de las y los trabajadores no reside en la individualidad fragmentada, sino en la organización consciente. Por ello impulsó formas de articulación que superaban el estrecho marco del sindicato aislado, promoviendo la coordinación interportuaria, la acción directa y la construcción de instancias de unidad que desbordaban los límites institucionales. En esa práctica, Campana anticipó una crítica profunda al modelo laboral neoliberal chileno, basado en la subcontratación, la eventualidad y la competencia entre trabajadores.
Pero su aporte no se agota en lo organizativo.
Su reflexión apuntó a un problema central que sigue plenamente vigente: la necesidad de que el pueblo se constituya como sujeto político, no solo como actor económico. Esto implica un proceso de autoformación, de producción de pensamiento propio y de construcción de proyecto. En sus palabras y en su práctica, la memoria no era un ejercicio pasivo, sino una herramienta para proyectar futuro.
Hoy, ese horizonte encuentra continuidad y actualización en las experiencias de las y los que retoman y profundizan esta línea de trabajo. En ellas se expresa una apuesta clara: construir pueblo desde abajo, articulando formación política, organización territorial y producción colectiva de saberes.
La Escuela Popular Permanente/ La Comunidad recoge el principio del Dante de que no hay transformación sin formación. En un escenario donde la dominación también opera a través de la desinformación, la sobrecarga digital y la fragmentación del conocimiento, la formación política se vuelve un campo de lucha estratégico. No se trata solo de transmitir contenidos, sino de generar procesos de reflexión crítica que permitan a las y los sujetos comprender su posición en la estructura social y actuar colectivamente para transformarla.
Es encarnar la dimensión práctica de ese proyecto: la reconstrucción de vínculos sociales y políticos en el territorio, en los centros laborales, en la calle, en las plazas, en las escuelas, en las ues , etc. Frente al individualismo neoliberal, se levanta la necesidad de recomponer lo común, de volver a encontrarnos en espacios de organización, de deliberación y de acción conjunta. En este sentido, el legado de Campana se expresa en la insistencia por construir unidad real, no declarativa, basada en la experiencia compartida de lucha.
Actualizar a Dante Campana hoy implica, entonces, asumir tres tareas fundamentales:
Primero, reconstruir pueblo en condiciones de precarización avanzada, articulando sectores fragmentados y generando nuevas formas de coordinación.
Segundo, fortalecer la formación política como herramienta de emancipación, desarrollando pensamiento crítico desde las propias experiencias del mundo popular.
Tercero, proyectar un horizonte político que supere la mera resistencia, avanzando hacia la construcción de alternativas de poder popular comunitario.
En un país donde las promesas de cambio han sido una y otra vez contenidas o desviadas, el legado de Dante Campana nos recuerda que no hay atajos: la transformación social requiere organización, conciencia y proyecto. No basta con la indignación; es necesario convertirla en fuerza organizada.
Hoy, al conmemorar su vida y su lucha, afirmamos que su legado no pertenece al pasado. Vive en cada intento por recomponer la unidad de las y los trabajadores, en cada espacio de formación popular, en cada esfuerzo por construir comunidad frente a la fragmentación.
Porque su enseñanza sigue vigente: la clase trabajadora y el pueblo no están dados, se construye.
Dante Campana, presente.
Ahora y siempre
Nuestro homenaje es Luchar
EPP/La Comunidad
Abril 18 de 2026

